Pensamiento libre de crueldad animal – ¿Cómo piensa un vegano?

Estilo de vida

Para nadie es sorpresa que dentro del cerebro de un vegano la empatía es la reina. Su rechazo a cualquier producto de origen animal no responde a que su paladar rechace el intenso sabor del jamón ahumado ni la cremosidad del queso lácteo, sino al hecho de que un ser vivo deba dejar de existir o resulte condenado a una vida de tormentos para poder disfrutar de estos alimentos. Sin embargo, lo que pocas personas saben es que un cerebro libre de crueldad animal es un cerebro más feliz y sociable. ¿Vemos juntos lo que nos cuenta el doctor en neurociencia Ismael Palacios?

Un cerebro libre de crueldad animal es más feliz y sociable

Corría el año 2018 cuando el doctor Ismael Palacios llevó a cabo un interesante estudio para encontrar la conexión entre el intestino y el cerebro. Al cabo de su exhaustiva investigación por todo el territorio de Santiago de Chile a bordo de su camioneta, lo que encontró fue que un cerebro libre de crueldad animal lleva a un mayor estado de felicidad y de bienestar.

¿Tiene esto que ver con la liviandad de consciencia de no llevarnos a ningún ser vivo a la tumba para alimentarnos?

Según el doctor Ismael Palacios, es posible, pero lo que él investigó tiene un sustento científico muy concreto y concluyente: el cerebro de una persona vegana es más propenso a verse libre de depresión y de alteraciones de conducta.

¿Y esto es pura casualidad? No, en absoluto. Es causalidad y la microbiota tiene mucho que ver.

La microbiota y su rol en la felicidad

La microbiota es la legión de bacterias que vive en nuestro intestino y que son imprescindibles para nuestra salud. Lo que el doctor Palacios nos dice es que al comer fibra la microbiota produce una mayor cantidad de ácidos grasos de cadena corta. Estas moléculas se encargan de bajar la inflamación en el cuerpo.

En cambio, cuando comemos carne, las moléculas que se producen son las TMA. Cuando estas van al hígado, son convertidas en TIMAO, las cuales son bacterias que, precisamente, producen mucha inflamación.

Un descubrimiento sorprendente del doctor Palacios cuando hizo su investigación, fue hallar que el intestino de las personas que sufren de depresión presenta más bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta, mientras que el de las personas que comen carne, tiene menos cantidad de ellas.

¿Cuáles son las consecuencias de la inflamación?

Las inflamaciones esporádicas no tienen consecuencias a largo plazo en nuestro cuerpo. Sin embargo, cuando esta se transforma en crónica, lo cual puede ocurrir en parte por el consumo habitual de carne, las consecuencias son fatales.

Un intestino inflamado repercute en el cerebro, ya que lo lleva a inflamarse también. Una inflamación permanente en el cerebro produce muerte cerebral en áreas específicas. Tales áreas son:

  •         El área que controla la conducta
  •         La zona que regula las emociones
  •         El área que inhibe los impulsos

Además de la depresión, otra enfermedad vinculada con la inflamación es la diabetes.

En conclusión, un cerebro libre de crueldad animal es el que habita en personas que se sienten felices, que están alejadas de la depresión y de la diabetes, y que tienen el privilegio de tener su cuerpo armonizado con su mente.

Eso sí, hay que comer fibras.

Y tú, ¿qué clase de cerebro tienes? Te leemos con atención en los comentarios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aprobar los términos para continuar

Menú
💬 ¿Necesitas ayuda?